¿Vamos a seguir exportando lo que producimos o nos animamos, de una vez, a agregarle valor?


Es la pregunta que, según Ricardo Osella, vicepresidente de CARTEZ, será eje de los principales debates políticos-gremiales que se darán en el marco de ArgenCarne 2026. El dirigente destacó la importancia de que el evento nacional llegue a Río Cuarto y planteó que el desafío para Argentina es transformar sus recursos productivos en mayor valor, empleo e inversiones. También remarcó el rol de los jóvenes para construir esa mirada de futuro.




La realización de ArgenCarne 2026 en la Rural de Río Cuarto representa para CARTEZ una oportunidad para que un evento de alcance nacional llegue al centro del país y tenga como sede a una institución con un fuerte peso regional. Así lo señaló el vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona, Ricardo Osella, al analizar la importancia de la muestra que se desarrollará del 20 al 25 de octubre.
Osella explicó que ArgenCarne, “es un evento nacional que viene al centro del país, particularmente a esta entidad y a nuestra confederación”, destacó.
Las discusiones que atraviesan a las cadenas cárnicas
En relación con los temas que actualmente concentran parte de la discusión política y gremial vinculada con la actividad, Osella identificó dos cuestiones centrales.
Por un lado, mencionó el debate en torno al Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) y la discusión sobre si el aporte que realizan los productores debe mantener su carácter obligatorio o pasar a ser voluntario.
Por otro lado, señaló la situación del sistema sanitario y el funcionamiento de las fundaciones y UEL, organizaciones conformadas por productores que asumieron un rol central en la lucha contra la fiebre aftosa a partir de la vacunación.
Sin embargo, para el dirigente de CARTEZ existe una discusión todavía más profunda y que atraviesa al conjunto de la cadena: la posibilidad de desarrollo que representa para Argentina agregar valor a su producción de carne. “Siempre hemos dicho que agregar valor a lo que tenemos es lo que hace al desarrollo”, sostuvo.
En ese sentido, enumeró algunos de los recursos con los que cuenta el país: superficies productivas, granos, conocimiento, técnicos y una importante capacidad para producir. A ello sumó la energía disponible a partir de la radiación solar. El desafío, planteó, es transformar todo ese potencial en más trabajo, nuevas inversiones y más actividad industrial, incluyendo el crecimiento de la industria frigorífica. “Es una espiral, como una escalera caracol donde cada vez se va pasando por el mismo lado, pero se va subiendo a un nivel más alto”, graficó.
De producir a agregar valor
Para Osella, el desarrollo de las cadenas cárnicas requiere avanzar progresivamente en los distintos niveles de agregado de valor.
Utilizó como ejemplo el proceso que va desde la producción primaria hacia productos cada vez más elaborados: “En vez de exportar trigo, exportemos harina. En vez de exportar harina, exportemos fideos, exportemos pan. En vez de exportar granos, exportemos carne. En vez de exportar carnes, exportemos carnes cortadas y ya preparadas”.
Cada uno de esos pasos, explicó, necesita del anterior y permite alcanzar un mayor nivel de valor agregado. “En esto, como en todas las cosas, hay que tratar de lograr el máximo”, afirmó
La necesidad de una convicción de largo plazo
Ante la pregunta sobre qué necesita Argentina para aprovechar ese potencial, Osella fue contundente: “Falta la convicción de todos”. Consideró que para avanzar es necesario alcanzar acuerdos, pero aclaró que esos acuerdos deben surgir de una convicción y no de una conveniencia circunstancial, porque se trata de procesos que requieren una mirada de mediano y largo plazo.
“Si no hay convicción, va a ser como una pompa de jabón. En cambio, si hay convicción, esto se va a transformar o debe transformarse en un agregado de valor”, sostuvo.
El desafío de incorporar a las nuevas generaciones
La participación de los jóvenes ocupa también un lugar central en esa mirada de futuro. Osella planteó que Argentina cuenta con una generación de grandes ganaderos y otra de jóvenes vinculados fundamentalmente a la agricultura, y señaló la necesidad de generar las condiciones para que esos jóvenes agricultores también encuentren oportunidades dentro de la ganadería.
“Tenemos que lograr que esos agricultores se transformen en ganaderos o que encuentren el modo, que le vean la veta para pasarse a ser jóvenes ganaderos”, expresó. Para el vicepresidente de CARTEZ, ese proceso también requiere entusiasmo, y ArgenCarne puede convertirse en un espacio para generarlo a partir de la participación, el encuentro y el acercamiento de la cadena al consumidor.
En ese sentido, destacó uno de los objetivos centrales de la muestra: llegar al consumidor a través de todos los caminos posibles, acercándolo al conocimiento de una cadena que tiene un papel central en el desarrollo productivo argentino.
Así, ArgenCarne 2026 no solo se plantea como un espacio de encuentro para quienes forman parte de la actividad, sino también como una oportunidad para pensar qué carne quiere producir la Argentina, cuánto valor puede agregarle y qué lugar pueden ocupar las nuevas generaciones en ese proceso.








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