Consolidar un acuerdo marco con acciones sistemáticas
No hay dudas de que el acuerdo Mercosur-UE fue una de las grandes noticias de comercio exterior del año para la Argentina, que tuvo algunas otras de relevancia como los entendimientos con Estados Unidos por los embarques de carne vacuna o, mas recientemente, la apertura de Japón también para cortes bovinos.
Pero en ese contexto de acuerdo interbloque con el viejo continente, no hay que perder de vista que buena parte de las trabas previas, que explicaron en buena medida la demora de dos décadas en tratar de llegar a buen puerto, se debió a cierta resistencia de sectores económicos europeos que creían abrirle la puerta a una amenaza potente. Especialmente los agricultores de países como Francia o España, que creyeron que no iban a poder competir con sus pares de Argentina, Brasil, Paraguay o Uruguay.
Ahora bien, con ese telón de fondo y aún así habiendo logrado el entendimiento que será progresivo con el correr de los años, sostener acciones en favor de conquistar esos mercados resulta más que necesario. No se terminó el trabajo con el costoso acuerdo firmado en Asunción.
Por eso resulta relevante que la nueva edición del Argentina Week, que viene de presentarse en Nueva York en marzo, ahora haya decidido hacerse en París. Tal vez la ciudad emblema de la resistencia a la firma del acuedo Mercosur-UE. Allí fue una gran comitiva que vuelve a dejar de lado diferencias en lo político para intentar un trabajo conjunto de gobernadores y Gobierno nacional con el objetivo de consolidar mercados para productos que ya viajan hacia ese destino, como también explorar la posibilidad de seguir abriendo puertas para otros que aún no logran desembarcar en Europa.
La Argentina debe seguir consolidando su comercio con el mundo para levantar el piso de su economía, diluída por políticas de encierro que terminaron desvirtuando y atrofiando un músculo que ahora es necesario revitalizar. En ese camino, un mayor flujo con mercados como el estadounidense o el europeo, es fundamental.
Pero además, es necesario destacar el mensaje que el presidente Milei llevó en su presentación en París, donde lejos de alimentar el prejuicio de las ramas de actividad más sensibles de ese mercado, intentó consolidar la idea de complementación económica entre ambos países. “Desde Argentina creemos que los sectores agrícolas argentinos y europeos pueden complementarse y que bajo ningún punto de vista son enemigos entre sí. La competencia motoriza la innovación, distribuye eficientemente el capital y permite que nuestros suelos den cada día mejores frutos”, dijo el mandatario en un mensaje nítido para un momento y un lugar de alta susceptibilidad.
Porque además, está claro el alto nivel de competitividad que tiene el agro argentino a nivel mundial, a pesar de las trabas que insólitamente se le fueron colocando a lo largo de las últimas décadas y que, si bien lo maniataron, no lograron paralizarlo. Por eso, a medida que esas trabas lentamente se buscan quitar, las oportunidades empiezan a multiplicarse. Es un proceso que debería acelerarse para no dejar pasar el tiempo de la conquista de mercados, siempre bajo la premisa de que en el comercio mundial el lugar nunca queda vacío: el que no ocupa un actor, lo ocupará otro.
De allí que las acciones como la Argentina Week en París tengan una potencia destacada y que además permite observar afuera que no todo es conflicto puertas adentro en el país. Que hay espacios para construir y que el esfuerzo hacia adelante, a partir de hoy, debe ser en favor de sentar las bases para concretar el potencial que Argentina tiene.
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