La enseñanza de la selección: receta con ingredientes simples y resultado extraordinario
La selección argentina de fútbol ocupa por estos días el centro de la escena, en el marco del mundial que se realiza en México, Estados Unidos y Canadá. Y tal vez esta vez no sea su buen funcionamiento el imán que atrae a propios y extraños, como ocurrió en Medio Oriente en 2022.
Pero ese equipo de fútbol fue capaz de revertir una situación extrema de desintegración que quedó como corolario del campeonato de 2018. Luego de tocar fondo en aquella competencia comenzó una reconstrucción de orfebrería a partir de una receta que no echó mano a ningún ingrediente foráneo ni combinaciones estrambóticas. Buscó en sus raíces sus máximas virtudes, su estilo histórico, colocó objetivos comunes y convocó a quienes estaban dispuestos a dar su máximo esfuerzo, compromiso y talento al servicio de la causa. Todo, detrás de abandonar un estado de descomposición y deterioro extremo para convertirse nuevamente en un equipo de relevancia mundial. Una estrategia que, en esos términos, puede reconocerse en otros ámbitos y otros contextos. Casi cualquier refundación exitosa muestra componentes similares, incluso a lo largo de la historia. Sólo hace falta echar un vistazo a los ejemplos de la construcción de la Argentina, en tiempos de fechas patrias, para encontrar paralelismos conceptuales.
Pero además, sabiendo que no todo es lineal. No hay caminos sencillos cuando los objetivos son ambiciosos. Siempre hay contratiempos y resultados que no son los esperados. Pero lo relevante es la ruta, la perseverancia y la comunión de quienes llevan adelante esa empresa.
¿Hay alguien entre los 46 millones de argentinos más conocido en el mundo que el capitán de la selección de fútbol? Sin embargo, otro detalle a destacar es que nunca estuvo embebido en la cornisa sinuosa de la máxima fama global. Tal vez su rasgo principal sea el de una humildad que hasta le permite ahora liberar sus emociones profundas delante de todo el planeta. Una imagen que marcha incluso a contrapelo de la prefiguración del argentino medio en el mundo.
Pero a su talento innato le sumó una disciplina y un compromiso encomiables que hoy le permiten, con 39 años, brillar entre competidores 10 o 20 años más jóvenes. A su alrededor, un cuerpo técnico que abona la sencillez y resalta siempre el aspecto humano. Y un equipo que interpreta la partitura, aún con cambios repentinos de piezas, de acuerdo al contexto, siempre armónico.
El resultado es un país encolumnado detrás de un equipo que mueve una fibra íntima y que pone en el foco del mundo a la Argentina y su receta.
El seleccionado nos coloca así ante un espejo incómodo como país. Porque nos muestra que con un plan, explotando el talento, disimulando las falencias con esfuerzo y perseverancia, con cada actor dando el máximo para el beneficio del conjunto y dejando egos e intereses particulares de lado se puede trazar un camino de reconstrucción. No supo la Argentina en las últimas décadas amalgamar las piezas ni el potencial, que claramente están disponibles. No hubo una sola falencia o un solo responsable. Hay una falla sistémica que vista desde afuera no se comprende: así como destacan en el mundo los logros del equipo de fútbol, no logran comprender cómo el país pudo empobrecerse y salir del radar de las naciones destacadas del planeta.
La excusa del mundial debería invitar a reflexionar. Tal vez sea el momento de echar mano a recetas sencillas, aprovechando el enorme y múltiple potencial, el talento y las oportunidades; comprometiendo esfuerzo y perseverancia en post de un plan común.
CONTACTO


Av. Sabattini 3801, Río Cuarto Córdoba | Argentina
Secretaría: +54 9 358 4222615
Comercial y Eventos: +54 9 3584 22-5909
Administración: +54 9 3584 22-2003
DIRECCIÓN
© 2026. All rights reserved.
